InicioSociedadMacron se prepara para una 'rentrée' caliente: bloqueo en las calles y...

Macron se prepara para una ‘rentrée’ caliente: bloqueo en las calles y crisis en la Asamblea Nacional

A Emmanuel Macron se le atraganta la ‘vuelta al cole’. Como si se tratase de una tradición ya establecida en otoño, Francia vuelve a instalarse en la incertidumbre política, y con ella, la tensión vuelve a las calles. 

Mientras el presidente muestra su «total apoyo» a su jefe de Gobierno tras sus recientes decisiones que han puesto en riesgo su permanencia en el cargo, François Bayrou intenta convencer a contrarreloj a sindicatos, actores sociales y patronales sobre la urgencia de aprobar los presupuestos de 2026, que prevé recortes por 44.000 millones de euros, antes de la que podría ser su sentencia final el 8 de septiembre, para cuando ha convocado un voto de confianza en la Asamblea General que, si nada cambia, perderá.

Con estas reuniones, el primer ministro también buscan apagar la llama de la cólera en las calles. Desde hace semanas, los sindicatos se organizan para hacer de este septiembre un mes de bloqueos, manifestaciones y protestas. «El bloqueo es el resultado de siete años de política de Emmanuel Macron», criticó la ecologista, Sandrine Rousseau. 

Se espera que el 10 de septiembre, Francia viva una de sus jornadas más tensas con un bloqueo nacional que pretende paralizar el país. Sanitarios, transportistas, aeropuertos, estudiantes… A las protestas se han unido una veintena de sindicatos y actores sociales que marcharán contra un «injusto plan de recortes«, dicen, y del que prometen hacer «un día histórico».

«Un laboratorio para futuros bloqueos»

La CGT ya ha anunciado que se sumará al movimiento, junto al sindicato Solidaires, y llama a «construir la huelga donde sea posible». Sin embargo, anunció que propondrá «convocar otra jornada interprofesional unitaria de huelga y manifestaciones durante el mes», independiente al ya agendado bloqueo nacional. 

Los primeros que se sumarán a este «mes de cólera» serán los hospitales y los taxistas, quienes iniciarán los paros el 5 de septiembre. Estos últimos lo harán contra la reforma de los costes del transporte de pacientes, que entrará en vigor a partir de octubre y que modificará las normas que rigen la cobertura del seguro médico para el transporte de pacientes en taxi. 

Ocho días después del bloqueo nacional, el 18 de septiembre, los controladores aéreos y las farmacias iniciarán una jornada de protestas, que estos últimos prevén repetir el 27 de septiembre y mantenerla de manera indefinida. 

Los estudiantes y otras organizaciones sociales también calientan motores a través de distintos grupos de Telegram, organizando reuniones y asambleas donde debatirán la organización y los puntos de bloqueo de este 10 de septiembre que será «un laboratorio de prueba para futuros bloqueos«, dicen.

División sindical

Sin embargo, esta llamada a «bloquearlo todo» parece que no convence a todos los sindicatos. Esta semana, la CFE-CGC y el CFDT se mostraban abiertos a organizar una manifestación paralela contra los presupuestos el próximo 18 de septiembre, alejada del llamado a «bloquearlo todo». «Bloquear todo, la desobediencia, no es el método de la CFDT. Y el sindicato no responde a las órdenes de los partidos políticos», afirmó la sindicalista Marylise León. 

También para el líder de la CFE-CGC, François Hommeril, este movimiento, que comenzó en redes sociales, se asemeja a una «convocatoria de origen nebuloso y demandas extravagantes, que además está contaminada por una instrumentalización política temporal». Aún así, ambos insisten que «no pueden ignorar el descontento general y el cansancio del pueblo francés, maltratado por líderes que le hacen pagar las consecuencias de las políticas de las que es víctima». 

El bloqueo tendrá lugar dos días después de que François Bayrou se someta al voto de confianza frente a la Asamblea Nacional. Ese podría ser su último día como primer ministro, pero a las calles francesas, y a la oposición, parece que no les bastará con la caída del autor de un plan de recortes histórico, que busca poner freno a una deuda descontrolada y un PIB del 5,4%, que supera el límite del 3% establecido por Bruselas.

LFI y RN llaman a la destitución de Macron

El movimiento ciudadano cobró fuerza el pasado mes de julio tras la presentación de los presupuestos de 2026 por parte del primer ministro. Tras varias semanas de tímidas llamadas a la huelga, este pasado lunes, el anuncio de Bayrou de someterse a un voto de confianza avivó viejos fantasmas de censura y disolución de la Asamblea Nacional. 

El líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, instó a una huelga general y anunció que su partido presentará el 23 de septiembre una moción de destitución de Emmanuel Macron. «Hace exactamente un año, presentamos una moción solicitando su destitución, y les informo ahora que vamos a hacerlo de nuevo», advirtió Mélenchon. Además, este jueves el partido declinó la invitación del Palacio de Matignon para acudir a la reunión de jefes de partidos políticos junto con el primer ministro. 

No es el único. El presidente de Reagrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, instó a Macron a «regresar a las urnas, ya sea por disolución o por dimisión», lamentando el «bloqueo institucional». Para el líder de la extrema derecha francesa, esta es la «única posibilidad de romper este ‘impasse’ político».

Suscríbete para seguir leyendo

Más noticias
Noticias Relacionadas