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Un enjambre de mini robots que «florece» como un jardín podría revolucionar a la arquitectura urbana

Un equipo de investigación ha presentado un enjambre de mini robots que logra “florecer” sobre fachadas: módulos autónomos que se despliegan colectivamente para dar sombra, mejorar el confort térmico y ofrecer nuevas formas de interacción urbana. El sistema promete fachadas más adaptativas y resilientes frente al cambio climático.

Según un nuevo estudio publicado en la revista Science Robotics y realizado por especialistas de la Universidad de Princeton y la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, un sistema de unidades individuales llamadas SGbots, pequeños robots modulares con sensores y una radio inalámbrica para comunicarse con sus vecinos, conforman un mecanismo robótico integrado denominado Swarm Garden, que puede crear soluciones eficientes e innovadoras para la arquitectura urbana.

Cuando es necesario, el sistema especializado hace que cada mini robot «florezca» en respuesta a estímulos ambientales, uniéndose con otros y produciendo una «piel» bioinspirada para recubrir edificios. De esta manera, una fachada deja de ser solo vidrio y hormigón, para convertirse en una piel «viva» compuesta por cientos de pequeños “capullos” robóticos que se abren o cierran, según las condiciones de la luz solar, la lluvia o el movimiento de las personas.

Enjambres robóticos y una nueva perspectiva del entorno urbano

De acuerdo a un artículo publicado en Tech Xplore, el sistema se basa en unidades modulares equipadas con sensores, radio inalámbrica y un actuador blando que empuja una lámina flexible a través de un aro, provocando un efecto de “florecimiento” similar al que puede apreciarse en la naturaleza.

En el laboratorio, los investigadores ensamblaron un arreglo de 40 SGbots que actúan colectivamente, tomando decisiones locales y comunicándose entre vecinos para generar comportamientos coordinados sin control centralizado, tal como sucede con los movimientos colectivos de algunas aves e insectos. Esa arquitectura distribuida permite que el conjunto sea confiable frente a fallos de sensores o interrupciones de comunicación.

Las demostraciones prácticas apuntan a aplicaciones arquitectónicas muy concretas, como regular el clima en el interior de los edificios, aportar sombra o incluso colaborar en la producción de intervenciones artísticas, según indica Ars Technica. Se trata de una nueva mirada del entorno urbano, en el marco de ciudades inteligentes y más eficientes.

Referencia

Architectural swarms for responsive façades and creative expression. Merihan Alhafnawi et al. Science Robotics (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/scirobotics.ady7233

Sistemas de mini robots: aplicaciones en confort climático, creatividad y arquitectura adaptativa

En una prueba de campo, 16 de esos mini robots se montaron sobre la ventana de una oficina: cuando el sol aumentaba, las láminas se desplegaban para crear sombra; cuando la luz bajaba, se plegaban para dejar entrar más claridad. En otra exhibición pública, una matriz de 36 SGbots “bailó” respondiendo a los movimientos de una intérprete equipada con un wearable, mostrando no solo funcionalidad bioclimática sino también potencial para la expresión artística y la interacción humana.

Los investigadores proponen que estos enjambres pueden convertirse en elementos de arquitectura adaptativa: fachadas que regulen el confort térmico, reduzcan la demanda energética y ofrezcan nuevas capas de experiencia urbana. A diferencia de sistemas mecánicos monolíticos, como persianas o fachadas motorizadas, los enjambres modulares pueden escalarse, repararse localmente y reconfigurarse para distintas funciones, con un coste potencialmente menor y mayor resiliencia.

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