El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, afirmó este martes que Europa necesita «su propia soberanía e independencia» porque «tenemos que garantizar nuestra manera de vivir, tenemos que garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos».
Así lo señaló José Manuel Albares en una rueda de prensa en el Palacio de Viena junto a su homólogo griego, Georgios Gerapetritis, durante la que respondió a una pregunta sobre la situación en la que se encuentra la Unión Europea ante los nuevos planteamientos de la Administración de EEUU con el presidente Donald Trump.
Albares aseguró que las relaciones trasatlánticas han sido beneficiosas «desde hace muchas décadas» para Estados Unidos y Europea, «tanto desde el punto de vista del progreso como desde el punto de vista de la disuasión».
Por ello, dijo, España «está trabajando para que este vínculo se mantenga y sea tan fuerte como ha sido hasta ahora», aunque, admitió, la Administración Trump tiene «una nueva visión» en cuanto al comercio, con el empleo de aranceles «como herramienta en su política exterior» y también «en lo que se refiere a la seguridad de Europa«.
Todo ello, unido al hecho de «tenemos a Rusia en la puerta de al lado, que ahora mismo está en guerra con Ucrania«, hace que, según Albares, sea «necesario que Europa pueda avanzar hacia su propia soberanía e independencia».
Comercio y seguridad
Esa apuesta, explicó, pasa por «el capítulo económico y de comercio«, en la que recordó que España aboga por «eliminar los obstáculos del mercado interior», y también pasa, agregó, por el capítulo de la seguridad.
A este respecto, el titular de Exteriores sostuvo que «tenemos que garantizar nuestra manera de vivir, tenemos que garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos».
Para lograrlo, afirmó, se necesita contar «con herramientas de disuasión y que estén en nuestras manos», algo para lo que consideró clave «equipar mejor a nuestra industria de defensa» y que se cree un Ejército europeo.
Un Ejército europeo, explicó el ministro, «no porque queramos que Europa se convierta en otra potencia agresiva, más bien al contrario«. El objetivo, alegó, es que Europa «pueda decir a todos» que no se podrán ejercer contra ella «amenazas ni desde el punto de vista del comercio ni desde el punto de vista del uso de la fuerza».
Detrás de ese proyecto, señaló, está el deseo de que Europa puede sentarse «a la mesa con las grandes potencias» para defender a aquellos «que están en una posición más vulnerable y proteger el derecho internacional, la diplomacia».
Lo que ocurre, aseveró, «es que al final no podemos quedarnos con las palabras, tenemos que ser capaces de apuntalar estos valores europeos, los valores de la democracia, la tolerancia, la igualdad».
El enemigo de todos esos valores subrayó, es la extrema derecha global, que en su opinión «está poniendo en tela de juicio nuestras democracias en Europa y el propio proyecto europeo«.
