El joven que se encuentra detenido e imputado por el crimen de Camila Merlo, la chica que hallaron descuartizada en un basural de la ciudad de Córdoba, prestó declaración ante la fiscal Eugenia Pérez Moreno y dijo: «Soy un perejil». Mateo Riveros Meza defendió su «inocencia» y apuntó que había varias personas que mantenían «actitudes violentas» con la víctima.
El imputado es oriundo de Paraguay, sostuvo que fue «incriminado» y también reveló que conocía a Camila.
Riveros aclaró que no era «cliente» de la joven (quien ejercía la prostitución), sino que era «amigo» suyo y precisó que la conoció meses antes del crimen cuando trabajaba como conductor de una aplicación de viajes.
«La vio por última vez un día que fue a su casa, se juntaron como se juntan los amigos. Ella se fue en un auto gris con un cliente. Él sabía que ella era trabajadora sexual y se quedó tranquilo porque era una zona con muchos domos policiales»; dijo su abogada, Fernanda Alaniz.
En su declaración, dio a conocer que Camila mantenía una relación con un hombre mayor que vivía en barrio Maldonado y que estaba vinculado a la venta de de drogas y las estafas telefónicas.
«Era muy violento, la obligaba a consumir y si no lo hacía le pegaba»; expresó la letrada, quien sospecha que el crimen estuvo motivo por cuestiones vinculadas al mundo del narcotráfico.
