El mar Mediterráneo está cambiando rápidamente debido al cambio climático y de ello hay cada vez más pruebas: aguas anormalmente cálidas, llegada de especies exóticas, cambios en la biodiversidad autóctona… Por si hubiera alguna duda de este proceso de tropicalización, un estudio reciente elaborado por científicos catalanes demuestra que incluso el plancton del Mediterráneo, base de la alimentación de muchas especies marinas, es cada vez más exótico y procedente de otras regiones del planeta.
Dirigido por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) y publicado en Global and Planetary Change, esta investigación ha logrado confirmar, por primera vez, un proceso de tropicalización del plancton en el Mediterráneo occidental.
Este mar es uno de los principales focos de biodiversidad del mundo y, al mismo tiempo, una de las regiones más vulnerables al cambio climático. Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre los cambios en la biodiversidad marina se han centrado principalmente en organismos de gran tamaño, como los peces. En cambio, el plancton ha recibido poca atención, a pesar de su papel fundamental como base de las redes tróficas marinas y en el funcionamiento de los ecosistemas marinos.
Pequeños organismos en la base trófica marina
Para detectar estos cambios, el equipo de investigación analizó los registros de sedimentos marinos del mar de Alborán, en la cuenca occidental, y del estrecho de Sicilia, en el Mediterráneo central. Estos sedimentos actúan como archivos naturales, preservando restos fósiles de plancton acumulados a lo largo del tiempo. A partir de este registro, se reconstruyeron los patrones de biodiversidad a lo largo de los últimos dos milenios.
‘Gephyrocapsa oceanica’, una especie microscópica de plancton / ICTA-UAB
El estudio se centra en dos grupos de plancton calcificante: los cocolitóforos, que son microalgas fotosintéticas, y los foraminíferos planctónicos, que pertenecen al zooplancton. Ambos grupos desempeñan un papel clave en la regulación del ciclo del carbono marino y la química del agua de mar, y sirven como indicadores de cambios ambientales, pues registran modificaciones en las condiciones oceánicas.
Los resultados revelan cómo están respondiendo estos dos grupos de plancton al calentamiento oceánico. Si bien la diversidad de cocolitóforos ha aumentado rápidamente desde el inicio de la era industrial, la diversidad de foraminíferos ha disminuido. Estas tendencias opuestas se explican por diferencias en las características fisiológicas y ecológicas, y demuestran que un mar cada vez más cálido, estratificado y con menos nutrientes favorece a algunas especies sobre otras.
Uno de los hallazgos más notables es el aumento de Gephyrocapsa oceanica, una especie de cocolitóforo más propia de aguas atlánticas tropicales, pero que está presente desde hace mucho tiempo en el Mediterráneo y que se dispersa a través del Estrecho de Gibraltar. Hasta ahora, esta especie solo había sido abundante en el Mediterráneo durante períodos cálidos del pasado, lo que refuerza su valor como indicador del calentamiento actual.
Riesgos en cascada para los ecosistemas marinos
Además, aunque algunas especies mediterráneas siguen siendo comunes durante el período de estudio, los resultados muestran que otras están siendo reemplazadas progresivamente por especies propias de aguas más cálidas y pobres en nutrientes. «Estos cambios son consistentes con las previsiones de los modelos climáticos y de distribución de especies, y apuntan a una reorganización de las comunidades planctónicas», afirma Arturo Lucas, investigador del ICTA-UAB y autor principal del estudio.
El plancton es fundamental como base de la cadena alimentaria marina / Agencias
Aunque el plancton microscópico es casi invisible a simple vista, los investigadores advierten que estos cambios podrían tener efectos en cascada sobre el funcionamiento de los ecosistemas marinos. «Es importante tener en cuenta que las alteraciones en la base de la red trófica pueden propagarse a niveles tróficos superiores, afectando así el equilibrio general del ecosistema marino», explica Patrizia Ziveri, investigadora del ICTA-UAB y coautora del estudio.
La investigación destaca que la tropicalización del Mediterráneo, en particular en la cuenca occidental, ya no es una previsión del futuro, sino una realidad del presente, lo que pone de relieve la importancia de los estudios del plancton para comprender cómo el cambio climático está transformando uno de los mares más sensibles del planeta.
«Este estudio es particularmente oportuno y relevante. Los resultados muestran que el aumento de la temperatura superficial del mar ya ha alterado la base de las redes tróficas marinas, concretamente los productores primarios y los consumidores primarios planctónicos, esenciales para el funcionamiento y la estabilidad de los ecosistemas oceánicos», explica Arturo Lucas.
