La Antártida ha perdido unos 12.800 kilómetros cuadrados de hielo anclado en tierra en las últimas tres décadas. Este retroceso, detectado en sectores expuestos al ingreso de aguas cálidas, reduce el “freno” de las plataformas y eleva la probabilidad de una mayor contribución antártica al aumento global del nivel del mar.
Un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) sugiere que la Antártida perdió aproximadamente 12.800 kilómetros cuadrados de hielo en tierra entre 1996 y 2025, un área equivalente a casi la mitad del tamaño de Galicia o de Bélgica en tres décadas, según informa la Agencia Espacial Europea (ESA).
Mayores aportes de la Antártida al crecimiento del nivel del mar
De acuerdo a datos satelitales, la región afectada corresponde a la zona de transición entre la tierra y el mar en los glaciares: es un indicador clave de su estabilidad y puede predecir futuras pérdidas de masas heladas. La investigación reúne datos de múltiples misiones de radar desde 1992 hasta 2025, para trazar las migraciones de la llamada «línea de contacto», el límite donde el hielo deja de apoyarse en el lecho y comienza a flotar.
El análisis muestra que aunque el 77 % del contorno costero antártico no ha presentado cambios significativos, el 23 % restante ha sufrido retrocesos concentrados e intensos en sectores vulnerables. Las zonas más afectadas se ubican en el oeste de la Antártida, la Península Antártica y ciertas áreas de la Antártida Oriental.
Sectores como el mar de Amundsen, incluyendo glaciares como Thwaites y Pine Island, registraron retrocesos de decenas de kilómetros en puntos concretos, llegando hasta 42 kilómetros en lugares aislados. El fenómeno coincide con la presencia de canales submarinos que permiten que aguas más cálidas lleguen al fondo de los glaciares y promuevan el derretimiento por debajo de las plataformas flotantes.
Referencia
Thirty years of glacier grounding line retreat in Antarctica. Eric Rignot et al. PNAS (2026). DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2524380123
La necesidad de controles permanentes para confirmar el impacto a largo plazo
«La importancia del estudio radica en que las plataformas de hielo, al estar unidas a los laterales de grandes bahías del continente antártico, tienden a retener el avance del hielo que viene del interior del continente. Por consiguiente, si retrocede la línea de anclaje y disminuye el área de las plataformas, se acelera la velocidad con la que el manto de hielo antártico expulsa su hielo al mar en forma de icebergs«, destacó a Science Media Centre Francisco Navarro, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid y expresidente de la International Glaciological Society. Navarro no participó de la investigación.
Los especialistas sostienen que es crucial la realización de registros consistentes a largo plazo, para mejorar modelos y proyecciones sobre el aporte de los hielos al nivel del mar. La pérdida registrada es un claro indicador de procesos que pueden amplificarse: la retracción de la línea de contacto y la reducción de las plataformas flotantes disminuyen el “freno” que contiene a los glaciares, acelerando así la descarga de hielo continental hacia el océano.
