Los scones son bocaditos dulces (aunque también pueden ser salados) que se preparan rápidamente. Se trata de un plato tradicional de la repostería británica que, con el tiempo, se volvió muy popular en muchos países y forma parte del recetario casero.
La clave del éxito en su preparación es no amasar la masa, sino simplemente unir los ingredientes con las manos o con un tenedor. Esto permite que los scones queden más tiernos y esponjosos.
Se pueden servir solos o acompañados con mermelada, manteca, queso crema o dulce de leche. Son ideales para la merienda, especialmente en días frescos o lluviosos.
Ingredientes
- 500 g de harina leudante
- 100 g de azúcar (aproximadamente una taza de té)
- 1 paquete chico de manteca fría, cortada en cubitos
- 2 huevos
- Ralladura de 1 limón
- 1 taza de leche fría
Preparación
Paso 1
Colocar la harina, el azúcar y la manteca fría en un bol. Con un tenedor o con las manos, trabajar la mezcla hasta formar un arenado, es decir, una textura similar a la arena.
En este momento se puede agregar la ralladura de limón o, si se desea, nueces u otros ingredientes a gusto.
Paso 2
Hacer un hueco en el centro de la mezcla y agregar los dos huevos. Mezclar con el tenedor hasta integrarlos con el resto de los ingredientes.
Luego incorporar la leche fría de a poco, mezclando hasta obtener una masa húmeda y algo pegajosa. No debe quedar ni demasiado blanda ni demasiado firme.
Tip para que queden más esponjosos: agregar apenas un poco más de leche, de modo que la masa quede ligeramente chiclosa.
Paso 3
Dejar reposar la preparación durante unos 10 minutos.
Paso 4
Encender el horno a temperatura media.
Paso 5
Con una cuchara, tomar porciones de masa y colocarlas en una placa para horno previamente enmantecada y enharinada.
Bajar la temperatura del horno a mínimo o casi mínimo y hornear durante 10 a 12 minutos.
Los scones se cocinan muy rápido: apenas la base esté dorada, retirarlos del horno.
Paso 6
Dejar enfriar unos minutos. Lo ideal es comerlos tibios, cuando están más sabrosos.
Son perfectos para acompañar la merienda en días de lluvia o cuando refresca.
