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La crisis le puso un freno a la escalada del precio de la hacienda

En las últimas rondas del Mercado Agroganadero de Cañuelas comenzó a hacerse visible una tendencia que ya se insinuaba puertas adentro de la cadena de la carne. Tras más de un año de subas sostenidas y luego de alcanzar valores históricos, los precios de la hacienda dejaron de aumentar y, en lagunas categorías, mostraron un tibio retroceso. En el sector lo atribuyen, principalmente, a las dificultades que enfrentan matarifes, frigoríficos y carniceros para trasladar esos valores al consumidor.

“Esto se tiene que acomodar tarde o temprano. Tiene que haber un rebote porque ya están apareciendo problemas en la cadena de pagos”, advertía semanas atrás un referente del sector de los matarifes en diálogo con Clarín Rural. En la misma línea, un operador del mercado agregaba: “Con estos precios hay muchos que están ganando, especialmente los criadores —algo lógico después de tanto tiempo en desventaja—, pero en otros eslabones la situación es más delicada. Hay jugadores que compraron mucha hacienda, que todavía no pagaron, y que ahora no logran vender”.

Ese escenario comenzó a reflejarse en las operaciones. En la jornada más reciente, los vendedores encontraron mayores dificultades para colocar los lotes y, en varios casos, debieron convalidar valores inferiores a los de semanas anteriores. Según el informe del MAG, la vaca fue la única categoría que mostró firmeza, “negociándose con agilidad y cotizaciones por encima del cierre de la última semana”, mientras que novillitos, novillos y vaquillonas quedaron mayormente ofrecidos.

Los novillos que el 4 de marzo promediaban 4.720 pesos por kilo, este martes se negociaron en 4.559. Los novillitos, que estaban en 4.993 pesos por kilo hace dos semanas, rondaron esta vez los 4.884 pesos por kilo. Y las vaquillonas, que promediaban los 4.858 pesos por kilo, ahora se colocaron en 4.548.

El dato no es menor: la escasez de oferta, señalada en reiteradas ocasiones como uno de los principales factores detrás de los precios récord, no se tradujo en esta rueda en una presión alcista generalizada. Por el contrario, desde el mercado señalaron que “el consumo sintió la selectividad de la demanda prácticamente en todos sus renglones. La calle no convalidó las subas de la carne y el movimiento en carnicerías disminuyó considerablemente”.

A este cuadro se suman los datos estructurales que aporta el analista ganadero Ignacio Iriarte. En una columna reciente, indicó que al 31 de diciembre de 2025 el stock bovino se habría ubicado apenas por encima de las 51 millones de cabezas, el nivel más bajo en 15 años. A su vez, la faena de enero y febrero se posicionó en el registro más bajo de la última década.

Con estos números, la disponibilidad de carne vacuna también muestra una caída significativa. Según Iriarte, entre consumo interno y exportaciones, se ubicaría este año en torno a los 62 kilos por habitante, muy por debajo de los niveles históricos. “En términos de carne en gancho, la oferta del primer bimestre cayó 9% interanual, lo que implica una reducción cercana a las 200 mil toneladas”, detalló.

En este contexto, cobra relevancia la vocación exportadora de productores y frigoríficos, cuya participación en las subastas puede contribuir a sostener los valores de la hacienda, especialmente en categorías como la vaca, donde esa demanda se mantiene activa.

El desafío hacia adelante será encontrar un nuevo punto de equilibrio en un escenario complejo: una oferta estructuralmente limitada convive con una demanda fragmentada, tensionada entre un mercado interno debilitado y expectativas externas todavía firmes. De esa dinámica dependerá no solo la evolución del precio de la hacienda, sino también el de la carne en el mostrador.

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