El diputado cordobés Juan Brügge quedó al frente de la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina en un momento de tensión para el sector, atravesado por la retracción del consumo y una reconfiguración de las formas de compra y venta.
Desde su nuevo rol, el legislador buscará instalar una agenda que combine la discusión sobre la apertura económica impulsada por el gobierno de Javier Milei: «No se trata de elegir entre abrir o cerrar la economía, sino de construir reglas claras que permitan crecer con desarrollo, empleo y valor agregado nacional».
El diagnóstico que circula en el Congreso describe un escenario exigente: menor nivel de ventas, dificultades en la cadena de pagos y aumento de costos fijos como tarifas y alquileres comerciales. A eso se suma una presión impositiva que sigue condicionando la actividad.
«Como abogado, constitucionalista, docente y con experiencia en la gestión pública, voy a impulsar una agenda que combine desarrollo, producción y equilibrio. Creo en una Argentina que produzca más, exporte más y genere trabajo de calidad, sin dejar a nadie atrás. Vamos a construir reglas inteligentes para un comercio moderno, competitivo y federal», sostuvo.
Pero la coyuntura no es el único frente. El avance del comercio electrónico, la digitalización de las operaciones y el crecimiento de la economía del conocimiento están modificando el mapa comercial, mientras se amplía la oferta de productos importados en el mercado interno.
La agenda que se viene
En este contexto, Brügge anticipó que la comisión comenzará a escuchar a cámaras de comercio, mercados de abasto y referentes del sector para relevar de primera mano las principales problemáticas. «Necesitamos una inserción inteligente en el mundo: que promueva nuestras exportaciones, que integre a las pymes en cadenas globales de valor y que genere nuevas oportunidades. Pero también que contemple mecanismos de equilibrio para proteger a los sectores más sensibles de nuestra economía».
Entre los temas que se pondrán bajo la lupa aparecen el funcionamiento del comercio interno, las dificultades en el abastecimiento de bienes básicos y las asimetrías regionales en infraestructura y desarrollo comercial.
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Como lo expuso el diputado: «Hoy el comercio argentino enfrenta una doble tensión: Por un lado, una coyuntura compleja: caída del consumo, fragilidad en la cadena de pagos, aumento de tarifas, alta presión tributaria, suba de alquileres comerciales. Por otro lado, una transformación estructural: crecimiento del comercio electrónico, digitalización de las operaciones, de la economía del conocimiento y la apertura indiscriminada de productos importados«.
La discusión de fondo girará en torno a cómo compatibilizar la apertura con la protección de sectores sensibles. La intención, según deslizan desde el espacio que integra Brügge, es evitar un esquema que profundice desequilibrios en el mercado interno.
