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El fútbol y los derechos humanos de hoy

En una nueva fecha de los campeonatos de fútbol, este fin de semana varios equipos salieron y saldrán a la cancha con algún guiño hacia el 50 aniversario del golpe cívico militar. En primera división fueron Belgrano, Racing, Newell´s Old Boys, Rosario Central y Banfield, y en la Primera Nacional, Almagro, Ferrocarril Oeste, Los Andes y Temperley. Todos estos equipos lucieron camisetas con el pañuelo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, o con la leyenda Nunca Más. Una gran iniciativa, sobre todo en tiempos de negacionismo y hasta de reivindicación de la dictadura genocida por parte del gobierno nacional y un sector de la sociedad.

En Córdoba, el sábado 21 de marzo por la mañana, hinchas de todos los clubes se juntaron en el ex centro clandestino La Perla, en una iniciativa conjunta de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos, la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, la Agencia Córdoba Cultura, la Coordinadora de Hinchas y los clubes que están en primera. Belgrano, Talleres, Instituto, y hasta Estudiantes de Río Cuarto, pusieron colectivos para llevar hinchas desde sus sedes hasta ese tenebroso lugar, por donde pasaron durante la dictadura más de 2.200 personas secuestradas, la mayoría de las cuales siguen desaparecidas. El recorrido por el sitio de memoria estuvo a cargo de Matías Capra, educador de La Perla, quien destacó que la pasión por los colores era parte de la identidad de muchos de los desaparecidos que pasaron por allí. Fue realmente hermoso ver hinchas con sus camisetas, buzos y gorritos, mezclados y aunados por una causa superior en esta actividad que se llamó Clubes con Memoria.

¿Qué pasa hoy?

La Memoria es fundamental, sobre todo, como ya dijimos en tiempos oscuros de negacionismo, que quiere poner en disputa la Verdad, para anular la posibilidad de Justicia. Pero esa es una parte. Una parte sustancial, quizá la más importante, pero una parte.

La otra parte, creo, que está queriendo irrumpir en el fútbol, es la reflexión y la acción sobre qué está pasando hoy con los Derechos Humanos en la Argentina. Claro que no es responsabilidad del fútbol el avasallamiento de los derechos laborales, la explotación y la miseria de nuestro pueblo. Pero sí es el fútbol un ámbito de disputa de sentidos, y de construcción de sentidos.

Ver a una señora con su hijita en la tribuna gritándole a un jugador contrario «boliviano puto», puede pasar desapercibido, porque es lo más normal del mundo, lo que vemos y escuchamos cada fin de semana en cada cancha. Pero si paramos un poco la pelota, nos damos cuenta que está generando sentido común.

En la actualidad, el único motivo por el que se para un partido es por antisemitismo. El club Chacarita Juniors. ha sido multado varias veces por cantos antisemitas de su hinchada contra la de Atlanta, como aquel que dice: «Ahí viene Chaca, por el callejón, matando judíos para hacer jabón». En una oportunidad, la hincha de Defensores de Belgrano gritaba: «Los judíos son todos putos», y el árbitro paró el partido con gestos ampulosos. Cuando retomó, la hinchada cantó: «Los de Atlanta son todos putos». Ahí parecía que estaba todo bien y el partido pudo seguir. Es decir, estaba muy mal discriminar a los judíos, pero no era tan grave discriminar a los homosexuales.

Hoy por hoy, ¿quiénes son las víctimas de ese discurso de odio y de violencia general en las canchas? Principalmente los inmigrantes de países vecinos, los pobres en general y las diversidades sexuales.

Boliviano, paraguayo, son palabras que desde hace bastante se han convertido en insultos en los estadios argentinos. Hasta ser pobre pareciera ser motivo de burla. La hinchada de Banfield le grita a sus rivales: «No tienen gas, no tienen luz, son los villeros de Lanús». Los hinchas de Nueva Chicago le gritan a los de Almirante Brown: «Escuchen, corran la bola: se hicieron putos los negros de Casanova. Qué lindo es, vamos a cojer… allá en los ranchos cerca de la Ruta 3. Los negros llegan de noche y se visten de mujer, para hacer un par de pesos porque tienen que comer». Es decir, burlarse, reírse, usar como insulto humillante una situación social que quizá, afecte también a quien está cantando. Construcción de sentido.

Y la excusa de que esto es solo folclore inofensivo creo que ya no corre. Nadie canta lo que no haría si pudiera. Si no lo hace, quizá es solo porque no se dan las circunstancias. O, dicho de otra manera, nadie hace lo que antes no pensó, no imaginó, no dijo, o no cantó en una tribuna. Por eso, que siempre surja la idea de «te vamos a matar» o «te vamos a coger», no es inocente o inofensiva. Va generando un sentido común que luego se manifiesta en la vida cotidiana, con la violencia verbal y simbólica, con la violencia física a flor de piel en la calle, o con la violencia de género en la casa, en un país que sigue con altísimos números de femicidios.

A veces se escucha decir que el hombre va a la cancha el domingo a desahogarse. Esa idea bucólica conlleva la otra idea, equivocada, de que, luego de desahogarse, esa persona transcurrirá la semana un poco más calmada. Pero es exactamente al revés, ese sentido común que potenció en la cancha, el de matar, coger, correr al otro, en realidad potencia su violencia simbólica acumulada. Y es peligroso.

Rosario Central es un club que trabaja bien el tema de Derechos Humanos desde lo institucional, pero en la fecha pasada, su hinchada llevó a la tribuna muñecas inflables con la camiseta de «Ñuls». Fue una imagen horrible, que generó la risa de los hipócritas de siempre, que luego condenan y pontifican cuando en el fútbol hay un muerto.

Qué piensa una mujer que en la cancha grita y canta desaforadamente consignas machistas. Qué piensa ese hombre con rasgos marrones de nuestra tierra profunda cuando grita cantitos racistas. Cómo podemos esperar que esa gente tenga conciencia de sí misma, conciencia de clase o conciencia de pueblo, si está fortaleciendo cada domingo un sentido equivocado del fútbol y de la vida. Muchos de ellos marcharán este 24 de marzo en repudio al golpe genocida de hace 50 años. Pero un buen ejercicio de memoria sería pensar también en las personas que hoy, en pleno 2026, sufren violaciones a sus Derechos Humanos. No se trata de perder folclore o color, hay canciones muy ingeniosas, divertidas de nuestras hinchadas. No se trata de perder pasión por no matar ni coger al otro. Los hinchas de Belgrano, Talleres e Instituto que estuvieron en La Perla no son menos hinchas de sus clubes por haber compartido con los otros un momento de reflexión en un lugar emblemático. Se puede sentir profundamente, y pensar un poquito también. Para que el «Nunca Más», sea algo más que una consigna.

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