Michele Hundley Smith, desaparecida desde 2001, fue localizada con vida y se encontró con su hija frente a un tribunal de Carolina del Norte, cerrando un caso de larga data que involucró al FBI.
El caso de desaparición de Michele Hundley Smith, que había permanecido abierto durante 24 años, llegó a un punto de inflexión esta semana en el condado de Rockingham, Carolina del Norte, Estados Unidos. La mujer, que se esfumó sin dejar rastro en diciembre de 2001, se reencontró con su hija Amanda tras un largo periodo en el que su paradero fue una incógnita absoluta para su entorno.
El reencuentro, cargado de emotividad, ocurrió en las inmediaciones del palacio de justicia donde Smith, de 62 años, debía responder por una causa pendiente desde antes de su desaparición. Según informó la cadena WXII, la investigación comenzó cuando Smith, entonces de 38 años, abandonó su domicilio en Eden para realizar compras navideñas y no regresó. Su esposo denunció la ausencia semanas más tarde, lo que dio inicio a una compleja investigación con participación del FBI y múltiples agencias estatales.
La localización de Smith se produjo el pasado 20 de febrero, cuando la Oficina del Sheriff del Condado de Rockingham la ubicó en un lugar no revelado tras recibir una pista. Posteriormente, fue detenida debido a una orden de arresto activa por un caso pendiente. El reencuentro con su hija Amanda fue descrito por esta como una experiencia «abrumadora». Testimonios recogidos por el medio WFMY News 2 indican que el momento estuvo marcado por la sorpresa, ya que la madre no reconoció inicialmente a su hija.
«Fue raro, salvaje y emocional. Corrí hacia ella, la abracé y lloramos un poco», confió Amanda Hundley tras el encuentro. Smith, quien alegó ante los investigadores que su partida respondió a problemas domésticos continuos, se mostró reservada sobre los detalles de su nueva vida.
La postura de los hijos ante este retorno es dispar. Mientras Amanda optó por el perdón y la reconstrucción del vínculo, su hermano Randal se mostró más distante, afirmando que considera a su madre «una extraña» tras dos décadas de ausencia. El Sheriff Sam Page, quien lideró la investigación, enfatizó que el objetivo institucional fue cerrar un caso que permanecía abierto desde inicios de siglo.
La mujer, que según reportes vivió en una comunidad pequeña al sur de Fayetteville, deberá comparecer nuevamente ante el juez el próximo 23 de abril para avanzar con el proceso legal pendiente. Para Amanda, el futuro inmediato es incierto pero esperanzador, ya que manifestó su deseo de establecer una relación, a pesar de los años perdidos.
