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Sara Sálamo: «Me siguen llegando guiones sexualizados que podrían estar escritos en 1978»

Esta entrevista coincide con el 8M, Día Internacional de la Mujer. Una casualidad bastante acertada con una de las actrices más reivindicativas del panorama cinematográfico: Sara Sálamo. “Me voy en un rato a la manifestación”, avanza.

Sálamo vuelve un año más al Festival de Málaga y esta vez lo hace tanto como actriz como directora. Presenta ‘En Silencio: la resiliencia de Isco Alarcón’, un proyecto íntimo del futbolista que narra su proceso de recuperación tras la fractura de peroné – en 2024- que lo alejó de la Eurocopa de Alemania de 2024.

El documental, un camino de investigación sobre el fútbol

La idea llega a través del Betis, aunque pronto toma otro vuelo. Lo que en principio iba a ser una serie de piezas breves sobre la recuperación de Isco termina creciendo hasta convertirse en una película. “El Betis quiere hacer unas piezas cortas sobre su recuperación e Isco propone que yo sea la directora”, explica Sálamo.

Sin embargo, pronto siente que ese material no debe quedarse en un producto pensado para redes: “Empiezo a investigar documentales deportivos y veo un patrón de entrevistas y una forma de narrar con la que sentía que podía ir por otro lado”, resume. Así, lo que plantea inicialmente como un cortometraje documental acaba siendo un largometraje: “Se nos va de las manos y acaba siendo una peli”.

Diferente a un documental deportivo habitual

La directora asegura que una de las primeras reacciones del público es la sorpresa. Silencio no responde a la forma habitual del documental deportivo, ni en el ritmo ni en el planteamiento. De hecho, la película reproduce el propio proceso de la lesión. “Empieza lenta, dura, tediosa, y a medida que él se recupera, el montaje gana dinamismo hasta llegar a un clímax potente”, señala.

Lejos del lenguaje rápido y fragmentado que domina hoy las redes sociales, Sálamo apuesta por ir a contracorriente. Y le funciona. El espectador entra en ese pulso más pausado y también en la propuesta emocional del filme.

La actriz y d directora tiene claro que En Silencio no es “solo a los aficionados al fútbol”; más bien al contrario: “Te diría que es un documental más para personas que no son forofas del fútbol. “No es un documental sobre fútbol. De hecho, no se ve ni un partido de fútbol”. 

Vulnerabilidad de Isco

Para Sálamo, la clave está en construir un retrato humano de Isco, alejado únicamente de su profesión y centrado en lo que su historia tiene de universal. “A cualquiera le puede pasar estar en el mejor momento de su carrera y que aparezca una enfermedad”, dice. A partir de ahí, la película habla de miedo, dudas, presión externa, opiniones ajenas y de la manera en que uno intenta levantarse cuando todo se tambalea.

En ese retrato aparecen además otros subtemas que atraviesan la historia: la vulnerabilidad masculina, la distancia entre la imagen pública del futbolista y su intimidad, el papel de la prensa y el efecto de determinados titulares en la grada y en la calle. “Habla de salud mental, de cómo afrontas eso y de la resiliencia”, resume.

No es el primer proyecto que comparte con Isco, aunque sí el más íntimo. Durante el confinamiento ya trabajan juntos en Relatos confinados, pero Silencio le exige ahora gestionar una posición especialmente delicada: la de compañera de vida y, al mismo tiempo, directora. “Estuve muy disociada mucho tiempo: como familia, qué cuido; y como directora, qué muestro”, confiesa.

Más directora que actriz

En paralelo, Sálamo sigue desarrollando su carrera detrás de la cámara. Lleva seis años intentando sacar adelante su primera película de ficción y, en ese proceso, incluso termina escribiendo una novela sobre esa misma historia. Además, trabaja en tres largometrajes y prepara el rodaje de un cortometraje que funciona como epílogo de uno de ellos, con Nathalie Poza como protagonista.

Sara Sálamo. / Gregorio Marrero / LMA

No es la primera vez que coge las riendas de su propio relato y da el paso a la dirección. Ya presentó ‘La Manzana’ y ‘Yaya’ sus cortos en el Festival de Málaga: “Me gusta más hablar que comer. Y me gusta tener las riendas del relato, decidir y dar voz al relato que yo quiera”. 

Ligada emocional y profesionalmente al Festival de Málaga, Sálamo reconoce además que no pisa igual la alfombra roja como actriz que como directora. “Los actores somos un porcentaje muy pequeño de lo que supone una película, aunque seamos la cara visible”, reflexiona. La energía, por tanto, es distinta.

8M y feminismo en el cine

La conversación también deriva de manera natural hacia el 8M y el feminismo en la industria audiovisual. 

Sálamo no rebaja el tono. “Es un día en el que tenemos que salir a la calle. Lo que está pasando es cruel, terrorífico e indigno”, afirma. Le siguen asombrando, dice, “los datos, la crueldad y el horror” de todas las violencias que sufren las mujeres, y por eso insiste en que no es una jornada para felicitarse, sino para reivindicar.

Sobre la relación del cine con el feminismo, considera que hay avances, aunque insuficientes. “Las directoras estamos en un buen momento, avanzando hacia cierta paridad, pero hay partes de la industria que no son paritarias en absoluto”, señala. Entre ellas, menciona el papel de la mujer productora y muchos puestos técnicos.

Pero donde su denuncia se vuelve especialmente dura es en la escritura de personajes femeninos. Sálamo asegura que sigue recibiendo guiones en 2025 y 2026 “que parecen sacados de 1978”: “Me llegan personajes sin arco dramático, sin aristas, totalmente sexualizados”, lamenta. Y remata con una imagen tan elocuente como indignada: “No son personajes, son objetos; podría ser yo o una mesa camilla”.

Esa realidad explica también por qué se siente tan cómoda narrando sus propias historias. “También por eso me siento tan cómoda contando el mundo desde cómo yo lo veo”, concluye.

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