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Natividad Adamuz, decana de la Facultad de Educación y Psicología de la UCO: El nuevo grado de Ciencias del Deporte de la UCO incluirá una mención dual

-Está a punto de cumplir su segundo año al frente de la facultad. ¿Ha sido cómo esperaba?

-Conocía parte de la gestión universitaria porque en el mandato anterior formé parte del equipo como vicedecana de Ordenación Académica, así que había aspectos previsibles. Pero la responsabilidad de un decanato te sitúa ante decisiones complejas, a veces en escenarios que no te gustaría afrontar. Dicho esto, compensa. Es un cargo que te permite impulsar cambios reales, mejorar procesos y cuidar el rumbo del centro. Y también te hace valorar, cada día, el compromiso de toda la comunidad: profesorado, Ptgas y estudiantado.

-¿Cómo está yendo el curso? ¿Qué novedades han incorporado?

-El curso se está desarrollando con normalidad, aunque hemos tenido que gestionar incidencias derivadas de las inclemencias meteorológicas -suspensiones puntuales de actividad, ajustes por daños y reubicación de algunas clases, por ejemplo, en el Aulario Menéndez Pidal, para garantizar que la docencia continúe con garantías-. Como novedad académica, hemos reservado una franja semanal fija en los horarios de cada grado para organizar formaciones transversales que consideramos imprescindibles: competencias académicas y digitales, orientación profesional, bienestar, habilidades comunicativas o preparación para prácticas, entre otras. La idea es que el estudiantado no solo adquiera contenidos, sino herramientas para aprender mejor y proyectarse profesionalmente. Además, seguimos promoviendo una vida universitaria más plena. La Universidad es aula, sí, pero también cultura, pensamiento y comunidad.

-En cuanto a la oferta formativa, ¿le gustaría incorporar algún grado u posgrado a la oferta actual?

-Este curso hemos recibido la autorización de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación para avanzar en la implantación del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la UCO, una demanda histórica del centro. Estamos ya trabajando en el diseño del título, con el objetivo de que, si todo transcurre conforme a lo previsto, pueda implantarse en el curso 2028-2029. Es un proyecto especialmente ilusionante porque incluye una mención dual, una modalidad en la que el estudiantado alterna formación en la Universidad y en entidades colaboradoras, con estancias formativas remuneradas. Además, el enfoque del grado conecta claramente con un ámbito estratégico: la actividad física y el deporte como salud, prevención y calidad de vida.

Natividad Adamuz, Decana de la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología de la UCO / Chencho Martínez

-La educación es una disciplina en constante evolución. ¿Qué papel debe jugar la facultad en estos avances?

-Debemos jugar un papel central, ejerciendo un liderazgo responsable: formar profesionales excelentes y, a la vez, generar conocimiento aplicado. Eso exige docencia conectada con la evidencia, innovación metodológica con sentido (no por modas) y transferencia real hacia centros educativos, administraciones y entidades sociales. Nuestra obligación es contribuir a que los cambios se hagan fundamentados: evaluar qué funciona, para quién y en qué contextos.

-También forman a futuros psicólogos. Ahora que cada vez se da más importancia a la salud mental, el papel de estos profesionales cobra más relevancia. ¿Cuáles son sus objetivos en este ámbito?

-En Psicología, como en los títulos de Educación, nuestros objetivos pasan por reforzar una formación excelente, ética y basada en evidencias, en este caso, que prepare para responder a retos actuales en salud mental, bienestar y competencias socioemocionales. Eso implica consolidar una docencia conectada con la investigación y con contextos reales de intervención (prevención, evaluación e intervención), pero también cuidar a nuestra propia comunidad: promover el bienestar del estudiantado y facilitar el acceso a recursos de apoyo, además de generar espacios de acompañamiento, encuentro y pertenencia. Por otro lado, estamos trabajando en una medida estratégica para la titulación: la creación de un módulo bilingüe. Su impacto va más allá de mejorar el dominio del inglés: nos permitirá incrementar la movilidad entrante, todavía menor de lo que deseamos, y abrirá la puerta a nuevos convenios internacionales con instituciones con las que hoy no podemos colaborar por falta de docencia en inglés. A la vez, ampliará destinos y oportunidades para que nuestro estudiantado también pueda realizar movilidad Erasmus en universidades a las que actualmente no accede. Es una apuesta clara por internacionalización, perfil competencial y empleabilidad.

-El estudiantado de Ciencias de la Educación y Psicología destaca por su activismo. ¿Qué tal las relaciones con el estudiantado? ¿Cuáles son sus demandas?

-Las relaciones con el estudiantado son, en general, buenas, fluidas y basadas en el diálogo. Es un estudiantado que históricamente ha destacado por su capacidad crítica y su activismo y eso es una fortaleza cuando se canaliza hacia propuestas y mejoras. Ahora bien, también estamos observando algo que me preocupa y que mencioné en el Día de la Comunidad Educativa: pese a esa tradición, vivimos una cierta crisis de implicación en el día a día universitario. La Universidad no puede reducirse a «asistir a clase, aprobar exámenes y obtener un título»; debe ser un proyecto compartido, con participación, convivencia y sentido de comunidad, y necesitamos más participación estudiantil en todos los sentidos. En cuanto a sus demandas, suelen centrarse en tres bloques: Cuestiones académicas y de organización (coordinación, evaluación, carga de trabajo, calendarios); mejora de espacios y recursos para estudiar y trabajar en la facultad y, cada vez más, clima y convivencia. Aquí estamos siendo muy claros, porque los problemas de convivencia que están apareciendo son inadmisibles en un contexto universitario y vamos a actuar con prevención, educación y responsabilidad institucional. Por nuestra parte, el compromiso es doble: abrir espacios estables y útiles de escucha y participación, reforzar el acompañamiento tutorial y promover actividades de vida universitaria con sentido para ellos y, al mismo tiempo, exigir y cuidar una cultura del respeto. Porque ser comunidad no se declara: se construye con presencia, participación y cuidado.

-Hablando de estudiantado. La formación práctica es muy importante. ¿Está satisfecha con la formación práctica que recibe su estudiantado?

-En general, la formación práctica es un punto fuerte, porque tenemos una amplia red de centros y entidades colaboradoras. Aun así, siempre hay margen de mejora. Estamos trabajando para que los seminarios de prácticas sean espacios más potentes de reflexión teoría–práctica, para fortalecer la coordinación del binomio tutoría profesional-tutoría académica, y para cuidar el acompañamiento del estudiantado durante el ‘practicum’ (también en lo emocional, cuando hay dificultades). Queremos prácticas de calidad, con retroalimentación útil, y cada vez más conectadas con la realidad profesional.

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