Hubo un tiempo en el que las elecciones se ganaban por el centro. PP y PSOE se jugaban el triunfo en una porción del electorado que oscilaba entre los dos partidos en función del contexto. Aquel bipartidismo se vino abajo en 2015 con la eclosión de Ciudadanos y Podemos. Una década después, el primero ya no existe y al segundo le quedan apenas 11 escaños autonómicos, cuatro en el Congreso y dos eurodiputados. Pero, ¿adónde ha ido a parar todo el ‘voto protesta’ que atrajeron en su día? ¿Cuánto ha vuelto a PP y PSOE? ¿El resto está todo en Vox? ¿Ha saltado voto de izquierda a la ultraderecha?
Si analizamos los resultados del actual ciclo electoral, la derecha se aproxima al 60% del voto y la izquierda queda por detrás del 40% en Extremadura, Aragón y Castilla y León. El PP casi igualó los resultados de 2011 en Aragón y Extremadura, pero se quedó lejos de sus mejores registros en Castilla y León. El PSOE obtuvo su peor marca en Extremadura, pero superó la de 2015 en Aragón y Castilla y León. Y Vox subió en las tres autonomías, pero con más fuerza en Aragón y Extremadura que en Castilla y León, donde ya creció en 2022. Primera conclusión: en cada votación influyen unos factores específicos que no permiten extrapolar los resultados de una a la siguiente.
La tendencia que sí se repite en todas las comunidades es la evolución del voto que Podemos y Ciudadanos les quitaron a PSOE y PP una década atrás: en los tres territorios, uno de cada cuatro votantes confían aún en sus rivales directos a derecha e izquierda (Vox, Se Acabó la Fiesta, IU-Sumar y Podemos). El porcentaje ha bajado en casi todos los casos porque, en 2015, ese voto llegó a representar a una tercera parte del electorado, pero si entonces la mayor parte de esas papeletas estaban en el bloque de la izquierda, ahora se concentran en la derecha y, sobre todo, en Vox.
Empecemos por Castilla y León. En 2015, el PP obtuvo el 37,7% de las papeletas y Cs, UPyD y Vox sumaron el 12,4%. El PSOE se quedó en el 25,9% porque Podemos e IU se llevaron el 16,3%. Comparados con los resultados de hace una semana, el PP ha recuperado el 85% del voto, pero el espacio a su derecha (Vox y Se Acabó la Fiesta) suma siete puntos más que entonces. El PSOE ha mejorado un 107% su registro de 2015 porque el espacio de su izquierda se ha dejado 13,4 puntos. El voto alternativo a PSOE y PP ha pasado del 28,7% al 23,2% en 11 años, pero de una diferencia de 3,9 puntos a favor de los progresistas se ha pasado a 17,4 puntos a favor de los conservadores.
El trasvase de izquierda a derecha aún es más acentuado en Aragón. En 2015, el PP ganó las elecciones con el 28,1% de los votos y Cs y UPyD sumaron el 10,3%. Pero el PSOE, pese a perder con el 21,9% de los sufragios, recuperó el Ejecutivo autonómico porque Podemos e IU concentraron el 25,3% de los apoyos. Eso significa que en Aragón, territorio con una tradicional fragmentación política, el voto alternativo a PP y PSOE llegó a ser del 35,6% cuando se rompió el bipartidismo. En las elecciones del mes pasado, el porcentaje cayó casi 11 puntos, al 24,7%.
El PP aragonés ha recuperado el 124% del voto que perdió con la irrupción de Cs y el espacio a su derecha (Vox y Se Acabó la Fiesta) ha crecido 10,4 puntos desde entonces. El PSOE también ha mejorado su cosecha, un 113%, porque el espacio a su izquierda ha dilapidado nada menos que 21,3 puntos. El voto alternativo a PSOE y PP se ha dado la vuelta literalmente, pasando de una diferencia de 15 puntos a favor de la izquierda a 16,7 puntos a favor de la derecha.
En Extremadura encontramos una diferencia significativa, pues allí el ‘voto protesta’ no solo no ha bajado en conjunto, sino que se ha disparado más de 10 puntos en una década (del 17,4% al 27,8%), y la derechización no ha sido tan acentuada porque el bipartidismo había resistido bien hasta las últimas elecciones. En 2015, Podemos e IU sumaron el 12,4% del voto, mientras que Cs y UPyD apenas reunieron el 5%. En diciembre, Vox obtuvo el 17,4% y Podemos-IU (que en este caso sí concurrían juntos), el 10,4%. Los 7,4 puntos a favor de la izquierda alternativa han pasado a ser siete puntos a favor de la derecha alternativa, aunque en este caso el trasvase entre bloques fue inferior por la menor fragmentación.
En cuanto a los grandes partidos, Extremadura ejemplifica mejor el trasvase de voto del PSOE hacia la derecha. De 2023 a 2025, los socialistas perdieron 107.519 papeletas. La abstención, que se disparó, aumentó en 83.217 personas, y Podemos-IU crecieron en 17.705 papeletas. Al menos 6.597 votos se fueron a la derecha.
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