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Ali Vaez, físico nuclear iraní: «EEUU e Israel pueden ganar todas las batallas y perder la guerra en Irán»

Ali Vaez es uno de los analistas más citados sobre Irán y su programa nuclear. Nació y se crio en el país persa. Actualmente vive en Ginebra, donde dirige el departamento sobre Irán del centro de pensamiento International Crisis Group. Participó como consultor técnico en las negociaciones que concluyeron en el acuerdo nuclear de 2015 (conocido como JCPOA) entre el régimen de los ayatolás y cinco países occidentales, liderado por el Estados Unidos de Barack Obama. Antes trabajó sobre los programas nuclear y de misiles iraníes en la Federación de Científicos Americanos y el departamento de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz de la ONU.

Atiende por teléfono a EL PERIÓDICO para desentrañar el complejo entramado político y militar de Irán y su respuesta a la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos el pasado 28 de febrero.

¿Pueden ganar Estados Unidos e Israel esta guerra?

Operacionalmente, tácticamente y militarmente, Estados Unidos e Israel podrían ganar esta guerra. La cuestión es si serían capaces de traducir esa victoria en ganancias estratégicas estables. Y ahí es donde creo que tienen un punto ciego: no entienden realmente dónde está hoy la sociedad iraní. Pueden ganar la guerra a corto plazo, la guerra táctica, pero no necesariamente la guerra estratégica. Pueden ganar todas las batallas y, aun así, perder la guerra, porque no serían capaces de convertir esas victorias en logros políticos. Y eso requeriría una clase media iraní fuerte, capaz de mantener unido al país.

Se está hablando de posibles negociaciones. Pero uno de los líderes que podían llevarla a cabo era Alí Larijaní, que fue asesinado en un bombardeo israelí. ¿Era la persona para liderarlas?

No diría que era una figura salvadora, pero sí que había sido elevado como un político pragmático, con experiencia dentro del sistema y en su aparato de seguridad, para ayudar al régimen a capear esta tormenta.

Hay que entender que este es el Estado-nación más antiguo del mundo

Pero su imagen también está asociada a la línea dura y a la represión.

Sí. Fue una figura clave del establishment político. Y, en distintos grados, casi todos los líderes en posiciones semejantes creen en la represión como un instrumento para preservar su poder. Eso no lo absuelve de responsabilidad. Pero, después de haber ocupado cargos muy altos durante tanto tiempo —como presidente del Parlamento y en el ámbito de la seguridad nacional—, se había vuelto más pragmático.

¿Eliminar a figuras así dificulta una salida política?

Sí. Cuanto más se elimina a dirigentes con los que aún se podía hablar para llevar esta guerra a un final razonable, más se fortalece la Guardia Revolucionaria, que quiere seguir hasta la última gota de sangre.

Mapa del estrecho de Ormuz

¿Qué porcentaje de la población iraní apoya al régimen?

Puede rondar el 10% o el 15% de la sociedad iraní. El resto lleva mucho tiempo buscando un cambio profundo, pero el régimen ha resistido o frustrado constantemente cualquier intento de reforma significativa.

Entonces, ¿la mayoría de la sociedad está en contra del régimen?

Sí. Entre ese 80% o 85% de la sociedad que se opone al régimen hay, eso sí, visiones muy distintas sobre el futuro político que desearían. Algunos quieren la restauración de la monarquía; otros prefieren otro sistema republicano y laico. No hay un liderazgo claro ni un consenso sobre qué fórmula podría funcionar.

¿Y las divisiones étnicas? Se habla mucho de ellas.

No creo que se pueda analizar Irán principalmente en términos étnicos, porque esas líneas atraviesan todas las demás categorías. Hay kurdos que apoyan al régimen y kurdos que se oponen. Hay baluchis que lo apoyan y otros que lo rechazan. Así que no creo que se pueda afirmar algo tajante en ese sentido. Aproximadamente un 30% del país son azeríes, alrededor de un 10% son kurdos y cerca de un 5% son baluchis. Los persas serían en torno al 40%, 45% o quizá el 50%. Es un país claramente compuesto por un mosaico de etnias y confesiones.

Aunque el régimen tenga un apoyo social muy reducido, quienes lo apoyan están realmente dispuestos a luchar por él. Están dispuestos a hacer lo que sea necesario para asegurar su supervivencia.

Ha habido mucha especulación sobre la posibilidad de armar a los kurdos para que luchen contra el régimen. Pero otros analistas dicen que no es una cuestión tan simple, porque la mayoría de los kurdos se sienten iraníes. ¿Es así?

Sí. Yo diría que los elementos separatistas dentro de la minoría kurda son una minoría absoluta. Por eso afrontan obstáculos enormes: estamos hablando, literalmente, de unos pocos miles de personas. Eso puede generar problemas para un gobierno central, pero no creo que cambie de manera fundamental la situación.

Manifestantes ondean banderas iraníes mientras en una manifestación en apoyo del nuevo líder supremo en la plaza Enghelab, en el centro de Teherán. / Iranian Supreme Leader’s Office/ DPA

Entonces no serían un factor decisivo.

Exacto. Además, entre la mayoría de la población iraní existe un fuerte rechazo a cualquier idea de desintegración del país. Hay que entender que este es el Estado-nación más antiguo del mundo, el primer país que tuvo una identidad nacional y que la ha mantenido a lo largo de varios milenios. Los iraníes son muy protectores de esa identidad. Por eso los movimientos separatistas siempre han afrontado enormes dificultades y nunca han sido especialmente populares.

¿Y en el contexto actual de guerra?

En las circunstancias actuales, la forma más rápida de volver a la población contra el esfuerzo bélico y de provocar un cierre de filas en torno a la patria sería precisamente impulsar movimientos separatistas. Por eso no creo que tengan una posibilidad real de éxito en este momento, a menos que colapse la autoridad central.

Cuando dice «no tienen una posibilidad real», ¿a qué se refiere exactamente?

A que esos movimientos separatistas no tienen posibilidades serias de triunfar a menos que la autoridad central se derrumbe. Y eso exigiría que Israel y Estados Unidos siguieran debilitando al liderazgo político y a las instituciones del Estado hasta el punto de que el Gobierno central dejara de ser capaz de proyectar poder en todo el país.

¿Ve entonces posible una guerra civil? Y, más en general, ¿cuál cree que puede ser el desenlace de esta guerra?

Sí, creo que una guerra civil podría ocurrir, pero solo si colapsa la autoridad central. Eso requeriría que Israel y Estados Unidos siguieran debilitando al liderazgo político y a las instituciones del Estado de tal manera que el Gobierno dejara de poder ejercer control a escala nacional. Pero eso abriría toda una serie de problemas mucho mayores: un país de 92 millones de habitantes desmoronándose, con consecuencias que irían mucho más allá de las fronteras de Irán.

¿Cuánto durará la guerra?

Israel y Estados Unidos no tienen exactamente los mismos objetivos finales. Y, tal como están hoy las cosas, me temo que esto puede prolongarse: los riesgos y los costes seguirán aumentando para ambos bandos.

¿Qué objetivos tienen Israel y Estados Unidos? ¿Coinciden?

Tienen objetivos diferentes. Israel quiere la completa neutralización de su adversario histórico, lo que requiere es el colapso del Estado, no quieren un aterrizaje suave. EEUU no lo tiene claro, están improvisando. Trump cogería una rampa de salida, el problema es que el régimen iraní, cada vez más arrinconado, cree que no ha hecho suficiente daño. Aunque han tomado la economía como rehén, y han ejercicido presión a los vecinos, aún no han creado una pena intolerable. Por eso creo que continuarán.

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