Humor mezclado con nostalgia, como resultado de una combinación de reír y reflexionar sobre momentos que marcan un antes y un después. Así define la escritora Joana Marcús (Mallorca, 2000) ‘Los ecos de Jude’ (Montena), su primera novela inédita que más de 2 millones de lectores aguardaban con impaciencia.
Hasta entonces, la autora española había publicado previamente tanto su saga ‘Meses a tu lado’, como la trilogía ‘Fuego’ y la bilogía ‘Extraños’ en la plataforma de Wattpad antes de reeditarlas con el salto editorial, novelas que la catapultaron a posicionarse como la española más leída en América Latina y en una de las autoras de literatura juvenil más leídas a nivel nacional e internacional. En esta nueva entrega sigue a Jude, una joven de 17 años e hija de una cantante retirada que lucha contra las responsabilidades que tiene desde bien pequeña y aprende a priorizarse a ella misma.
Empezó a escribir siendo muy jóven, ¿qué relación tiene con la lectura?
Curiosamente, cuando era pequeña odiaba leer. Lo asociaba a lecturas obligatorias y además tenía dislexia sin diagnosticar. Por ejemplo, leer en voz alta era un momento muy duro porque la gente se reía de mí. Cuando me diagnosticaron, me recomendaron leer todos los días, y mis padres empezaron a comprarme libros más adaptados. Empecé con ‘Harry Potter’ y luego con autoras como Laura Gallego. Me enganché muchísimo y acabé descubriendo el mundo del ‘fanfic’ (ficciones escritas por fans) en internet.
¿Y fue lo que la lanzó a escribir?
Sí. Como veía que gente de mi edad escribía en esas plataformas, decidí probar… y aquí sigo, casi 15 años después. Al principio lo hacía de forma anónima y sin pensar que me leería mucha gente. Pero cuando empezó a crecer, la gente del instituto lo descubrió y se reían. En ese momento lo pasé mal pero, si ahora lo miro con retrospectiva, realmente pienso que si me hubiera escondido quizá no estaría donde estoy hoy.
Pese a que muchos se reían de su pasión, continuó.
Realmente me dolió mucho. Sentía que habían cogido mi lugar seguro y lo habían convertido en un arma. Incluso dejé de escribir durante un año. Pero luego hubo un momento en el que tenía una profe de castellano, que la sigo adorando, que me dijo que lo siguiera intentando. Y por curiosidad, después de hablar con ella, entré en esa cuenta donde tenía todos los libros escritos en la red, y me di cuenta de que todo el mundo seguía esperando un capítulo nuevo. Y me pregunté por qué le estaba dando más peso a la gente que se reía de mí que a los que no me conocían de nada y aun así llevaban un año esperando a que escribiera.
Joana Marcús, autora de ‘Los ecos de Jude’ / .
¿Cómo fue el paso de escribir en internet a publicar con una editorial?
Fue más suave de lo que parece. Me intimidaba cambiar las historias que mis lectoras ya conocían porque, al final, aunque tengan muchos años y necesitan cambios, siempre hay un cariño especial y quería que se respetara. Pero la editorial entendió muy bien el concepto. Tengo dos editoras maravillosas que también fueron las primeras que se impusieron mucho para que esto se mantuviera como estaba, aunque necesitara algunos cambios. Fue un trabajo muy de mano a mano y teniendo en cuenta siempre mi opinión, que me parece una cosa muy básica.
Y ahora ‘Los ecos de Jude’ es la primera novela que escribe sin tener un ‘feedback’ instantáneo de los lectores capítulo a capítulo.
Sí. Al principio me dio vértigo porque estaba acostumbrada a escribir con comentarios constantes, y esta vez era a ciegas completamente. Pero, con los años desarrollas confianza en ti misma y me lo planteé más como un reto personal. Incluso acabé entregando antes de tiempo [ríe].
¿Nota diferencias entre esta novela y sus trabajos anteriores?
Sí. Teniendo en cuenta que el último libro que escribí desde cero fue hace nueve años, me he notado con muchísimo más vocabulario, con más seguridad y recursos para describir los entornos. Es algo que a mí me faltaba mucho en su momento porque no sabía describir sin que se volviera aburrido. En Wattpad usaba mucho los diálogos para que la novela fuera más dinámica, y creo que esta es la primera vez que me he atrevido a enredarme en las emociones, con diálogos internos, monólogos y pausas. Y eso también me ha parecido bastante valioso como escritora, noto cómo los personajes tienen más profundidad y más capas que los otros.
El rol de las personas que son cuidadoras suele ser invisible, pero es muy frecuente»
Jude no es una adolescente típica, principalmente por su complicado entorno. ¿Cómo fue construir un personaje tan complejo?
Fue emocional. Quería hablar del rol de las personas que son cuidadoras, que suele ser invisible pero muy frecuente, porque si tu no tienes ese rol en la familia seguro que conoces a alguien que sí. Todo el mundo asume que tienes que cuidar a otra persona, pero nadie piensa si realmente tú quieres asumir ese papel o si necesitas algo, si necesitas que te cuiden a ti. Y son roles que se pueden asignar desde muy pequeños y muy injustamente. Sentía que quería contar una historia desde este punto de vista.
¿Se inspiró en alguna situación que le toca de cerca?
Creo que todos hemos vivido situaciones familiares parecidas aunque no se lleven al extremo, pero podría decir que sí. Yo misma soy una persona bastante cuidadora, de hecho a veces me paso y todo. Pero es algo instintivo, con lo que creces. Personalmente no he experimentado lo que le ha pasado a Jude, pero sí tengo gente de mi entorno que le ha tocado. Creo que sus historias se merecen una voz que no sean un papel trágico, sino un papel donde puedes salir de ahí y te pueden pasar cosas preciosas, aunque siempre tengas ese instinto de cuidar a los demás.
Puedes cuidar a otra persona, pero no puedes olvidarte de ti misma»
¿Qué mensaje le gustaría que se lleven los lectores jóvenes?
Puedes cuidar a otra persona y puedes ser buena amiga, buena pareja, buena hija, pero no puedes olvidarte de ti misma. Y en el momento en el que te está costando la salud estar con otra persona, tienes que dejar ir y priorizarte a ti misma. Eso no significa que tengamos que ser egoístas y tengamos que dejar de lado a las personas que queremos porque queremos estar en primer lugar, pero creo que tenemos que encontrar un equilibrio entre ambos caminos y creo que es precisamente lo que hace Jude durante todo el libro.
¿Cómo cree que los lectores pueden empatizar con esa soledad que experimenta la protagonista?
Esa sensación de soledad la hemos tenido todos en algún momento de la vida. Otra cosa es que sea un poquito más pasajera, que se arraigue más, que no te des cuenta de que la estás viviendo y simplemente te sientes sola y no entiendas por qué. Escribirlo en un libro es una buena forma de ponerle nombre a esa sensación y de darte cuenta de que no pasa nada por sentirte sola, todas hemos estado ahí.
Mirando atrás, ¿qué le diría a la Joana que empezó a escribir?
Hay momentos en los que me entran ganas de abrazarla y decirle que siga confiando en si misma porque de verdad tiene historias que contar y que no está sola. Que lo disfrute porque es lo que le gusta hacer.
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