El influencer y modelo catalán Daniel Illescas todavía está asimilando lo que ha supuesto para él su paso por el programa ‘El Desafío’, en Antena 3. Después de 12 semanas de pruebas extremas, tanto físicas como mentales, sacrificio y superación, se ha coronado en una de las finales “más reñidas” que se recuerdan en el formato, tal y como definen él mismo y el programa. «Ha sido muy igualada y ahí se reflejan los grandes compañeros que he tenido y los grandes retos que ha habido», explica el joven de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona), de 33 años, en referencia a Jessica Goicoechea, Patricia Conde y José Yélamo, los otros finalistas de esta temporada. «Todos lo han puesto muy difícil y eso ha provocado el éxito del programa y que la gente se haya enganchado. Todos nos hemos superado a nosotros mismos«, valora.
Pero más allá del triunfo, el creador de contenido se queda con la experiencia y la transformación personal que ha vivido a lo largo de estos meses. «He aprendido a valorarme más, quererme más, tener temple en momentos difíciles, ser más regular, saber estar en los momentos adecuados y no querer precipitarme«, enumera. «Tener esa pausa ha sido muy importante en algunas pruebas», añade. El joven también valora la disciplina que le ha acompañado en su trayectoria en el concurso. «Vivimos como pollos sin cabeza y yo no tengo rutina. Me ha ido muy bien poder estar cuatro meses dedicándome al 100% a un programa en el que cada semana aprendes una modalidad y tienes que ensayar. He tenido esa rutina de superación, de aprender«, comenta.
Daniel Illescas, ganador de ‘El Desafío’ / Carlos Lopez Alvarez
Fortaleza mental
De hecho, el joven nunca se obsesionó con ganar el programa. “Mi objetivo -asegura- era superar las 12 pruebas. Creo que he sido el único que ha completado los 12 retos, y esa regularidad ha sido clave para poder llegar a la final y ganar”. Para él, participar ya era un logro: «Poder hacer ‘El Desafío’ era un sueño para mí, porque era consumidor del formato, y estar en el programa ya era una victoria«, asegura.
Además de la preparación física, la fortaleza mental también es determinante para superar las pruebas del programa. «Había retos en los que la cabeza te jugaba malas pasadas. Tenías que controlar todo eso muy bien para que te salieran«, explica Illescas. Cada semana, el ‘influencer’ ha trabajado tanto en casa como con los ‘coaches’ del programa la motivación: «Me ponía en las peores situaciones para cuando llegase el momento poder realizar las pruebas«. “Soy una persona muy activa, que siempre va al límite con todo, y trabajar esa parte mental ha sido lo más espectacular”, asegura.
Entre todos los desafíos, hubo uno que marcó especialmente al ganador: la apnea. Illescas consiguió el récord histórico del programa al aguantar la respiración bajo el agua durante casi cinco minutos. “Era la prueba que todos temíamos”, admite. El ‘influencer’ asegura que él nunca había practicado apnea estática y era un reto que le generaba bastante respeto. “Es la prueba en la que más me he conocido a mí mismo. Te hace ver hasta dónde puede llegar el ser humano, hasta dónde es capaz de sufrir y cuánto puede aguantar”, reflexiona. Sin embargo, el reto más complicado del concurso fue uno que precisamente combinaba la apnea con la agilidad mental: resolver un cubo de Rubik bajo el agua. “Era doble dificultad, ya que tenía que pensar, y en la apnea hay que dejar la mente en blanco. Tuve que trabajar y ponerme en las peores situaciones para completar una prueba que era muy fácil fallar. Fue la prueba a la que más horas dediqué y me sentí muy orgulloso”, explica.
Causas benéficas
Como en cada edición, los 30.000 euros del premio del programa se destinan a una acción solidaria. En este caso, el modelo decidió donar su parte a la Fundación Luzón contra la ELA, una causa que le toca de cerca por Juan Carlos Unzúe, el padre de un gran amigo suyo. “Es una enfermedad que necesita mucha investigación. He visto de cerca cómo te deteriora y es muy dura”, asegura. Además, compartió su premio con su compañera en la final, María José Campanario, que donó su parte a la fibromialgia y esto desencadenó una cadena solidaria entre sus compañeros, ya que ella decidió compartir su mitad con Eva Soriano, que contribuyó con la Fundación Niemann-Pick España, y esta, a su vez, compartió su parte con José Yélamo, que lo destinó a UNRWA Refugiados de Palestina. “Eso ha sido lo más bonito. Demuestra que hemos sido grandes compañeros», comenta Illescas.
El salto de las redes sociales a la televisión no es nuevo para Illescas. Su primera gran experiencia fue ‘MasterChef Celebrity’, en 2023, que recuerda como un punto de inflexión que ahora consolida con ‘El Desafío’. «Después de tantos años dedicándome a las redes, no ser un ‘influencer’ más, sino ser algo más allá saliendo en la televisión, es un orgullo y siempre estaré agradecido«, asegura. «Me he sentido muy cómodo y en los dos programas he disfrutado mucho», expresa. Para el futuro, no descarta formar parte de otro formato televisivo: «Todo lo que me venga, si va ligado a lo que soy y me veo, claro que diré que sí«.
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